Descripción
LA OBRA
Los cuentos de Howard Phillips Lovecraft son un buen ejemplo de cómo las fronteras entre la literatura de género y la Literatura propiamente dicha se fueron difuminando a lo largo del s. XX y comienzos del XXI. Yo, como tantos otros y otras, comencé a frecuentarlos de adolescente en la antología de R. Llopis para Alianza. A diferencia de otras lecturas iniciáticas y juveniles, sus relatos me siguieron acompañando con el paso del tiempo. La curiosidad se volvió, poco a poco, mitomanía, de modo que leí también sus ensayos y su poesía, junto con las aproximaciones críticas de narradores posteriores. Devoré las mil páginas de la semblanza de L. Sprague de Camp en menos de lo que canta un gallo, y el tributo de Michel Houellebecq me convenció de la relevancia intrínseca de la obra del solitario de Providence. En los comienzos de mi vida laboral, para más inri, tuve que trabajar en la Nueva Inglaterra que le fue tan querida. ¡Cómo me arrepiento de no haber podido visitar su tumba en ninguna de mis dos o tres visitas a la capital de Rhode Island! Desde Lovecraft llegué con naturalidad a los escritores de su círculo, pero también a sus imitadores y epígonos, a los cuentos de Leopoldo M. Panero, a los cómics de Alan Moore, a películas de culto como El hombre de mimbre (1973), la cinta más lovecraftiana que conozco, y Dagón (2001). Justo me parecía rendir un homenaje, siquiera banal, a quien tantas horas de diversión y entretenimiento me proporcionó durante décadas, y este es el solo propósito de los cinco relatos que componen este pequeño volumen.
EL AUTOR
Javier Álvarez (Córdoba, 1980) es doctor en —y profesor de— Literatura. Se le atribuyen diversos estudios sobre poetas de los siglos XVI, XVII y XVIII. También ha perpetrado contribuciones en obras colectivas como el Diccionario Filológico de Literatura Española. Siglo XVI, la Gran enciclopedia cervantina y el Dizionario Storico dell’Inquisizione. Es autor del libro de versos Un río se llamaba Carlos (DeTorres Editores, 2019).

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