Os dejamos la entrevista que Alejandro Luque realiza a Álvaro Romero Bernal, autor de Pulpa de limón. Aquí el original.
««El lector termina un poco mareado con mi novela, pero a gusto»
Álvaro Romero Bernal, periodista de El Correo, debuta como novelista con ‘Pulpa de limón’, donde mezcla memoria y ‘thriller’
«Llevaba desde los 15 o los 16 años queriendo meterme en un proyecto así, pero la vida me llevó al periodismo, también soy profesor de Lengua en un instituto y es un modo de estar cerca de esa vocación. Pero siempre me ha gustado narrar, contar historias».
Y ése es el placer que Romero Bernal transmite desde el principio, cuando nos presenta a Marino Parejo, «un personaje solitario, muy garciamarquiano, a cuyo alrededor no puede haber acción, aunque todo ocurre en el pasado», explica. A Parejo lo sitúa el autor en una casa «inspirada en la de mi abuela, a la que no he vuelto en muchos años, pero de la que recordaba cada baldosa rota y cada maceta con una memoria fotográfica que me sorprendió a mí mismo», explica Romero Bernal.
Tras concebir este personaje, apareció otro, el del detective, «más emparentado con la novela negra de Vázquez Montalbán y Eduardo Mendoza, que he frecuentado mucho. Es un tío, fracasado de la vida, que se hace detective por accidente y se encuentra con dos casos a la vez: por un lado Leti, chilena, le pide que busque a su madre desaparecida; y por otro, un cliente le encarga que espíe a su esposa, y termina haciéndose amigo de ésta», prosigue Romero.
Según el escritor, el denominador común de estos personajes –a los que cabe sumar el impagable cura, entre otros secundarios– es que «todos se mueven por inercia, una inercia que los lleva a lo que realmente quieren hacer en la vida. Sobre todo las mujeres de la historia, que son a la vez desgraciadas y muy fuertes. Toda la novela tiene un regusto muy femenino, todas terminan sobreponiéndose, haciéndose con las riendas de su propia vida gracias a otros personajes. Creo que esto tiene mucho que ver con mi propia visión de la vida, donde los demás influyen mucho, tanto para mal como para bien».
«Estoy bastante orgulloso de la trama, que hace muchos quiebros de cintura, empiezas creyendo que va para un lado y después tira para otro… El lector termina mareado, pero a gusto», sentencia con desenfado el escritor, que ya tiene anotadas varias ideas para un próximo libro, una suerte de novela en relatos a lo Fernando Quiñones cuyo título provisional es Esto se acaba.»

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