En tiempos de tribulación, confinados, sometidos al bombardeo de cifras que sólo refieren un número incesante de infectados y muertos, en un país al que, confrontado a una situación de plaga bíblica, le han saltado las costuras de su sistema sanitario, al cual únicamente profesionales heroicos le están logrando salvar la cara, en esta España en la que, como en El séptimo sello de Bergman, un espectro con guadaña la recorre diariamente sin freno… Aquí, sin embargo, no vamos a echarle a la muerte una partida de ajedrez, sino a luchar porque venga otro día en el que, como en La segadora dormida de Avignon, Eros vuelva a afirmar el principio de la vida…

Juan Fernández Ortega

Sevilla, 27-Marzo-2020

Avignon, “La segadora dormida”. Musée Calvet