Carmen Puerto

Carmen Puerto López (Alemania, 1975), de padres emigrantes, que llevaban allí desde el año 60 y retornaron en mi año. Vivo en Sevilla desde entonces. De niña obtuve algunos reconocimientos con cuentos y cartas, no conservo pruebas, deberán creerlo. Entre 2006 y 2009, ambos inclusive, recibí talleres de poesía y microrrelato con el colectivo La Palabra Itinerante. Nunca me he presentado a ningún concurso, no, literario tampoco. He participado en la fotopoética de Stefania Scamardi sobre la Rehabilitación Integral del Barrio de Jnane Aztout. Larache, Marruecos. 2005-2013 (Sevilla, 2014), con el poema La alfombra. Y he sido modelo para el libro “La habitación desnuda” de Javier Mariscal (Sevilla, 2015). En el último año he probado con el canto (jazz y blues), la radio (dirigí y presenté un programa en Radiópolis Radio) y la interpretación (dos cortometrajes de estudiantes de comunicación audiovisual).

ANTONIO COSTA GÓMEZ

Antonio Costa Gómez (Barcelona, 1956), creció en Lugo. Estudió Filología Hispánica e Historia del Arte en Santiago de Compostela. Fue profesor de Literatura en Enseñanza Media. Viajó por más de 50 países.
Publicó libros de todos los géneros : Revelación (cartas -prólogo de Ernesto Sábato), El tamarindo, Las campanas, La reina secreta, La seda y la niebla, Las fuentes del delirio, La calma apasionada, Mateo, el maestro de Compostela, El fuego y el sueño, El huevo.
Apareció en antologías: Florilegium, Poesía española última (Selecciones Austral) y Elogio de la diferencia (Cajasur).
Ganó algunos premios: Estafeta Literaria 1976, Ministerio de Cultura en Madrid 1981, Amantes de Teruel 1985, Día de la Poesía en Segovia 2012, Accésit San Clemente Santiago 1984, Finalista Casino de Mieres 1990, Finalista Ciudad de Sevilla 2016…

Estuvo entre los finalistas del Premio Nadal 1994 con Las campanas, del Premio Herralde en 2014 con El misterio del cine,  del Premio Azorín en 2018 con El saber apasionado.
Colaboró en muchos diarios y revistas: La Voz de Galicia, El Progreso, ABC, Córdoba, El Correo Gallego, La Estafeta Literaria, El coloquio de los perros, Cuadernos Hispanoamericanos, Barcarola, Ideal de Granada, Diario 16, Visor, Entretanto Magazine, El Malpensante…
Tradujeron su novela La calma apasionada al francés y al rumano.
Le gustó siempre Jacqueline Bisset y el vino tinto.

Alejandro Marín

Alejandro Marín Pérez nace en Santa Bárbara de Casa (Huelva), un 1 de abril de 1993. A los 18 años se muda a Sevilla para estudiar Grado en Farmacia en la Universidad de Sevilla, carrera que abandona tras 4 años para estudiar el Grado en Psicología por la UNED. Ese mismo año (2015), redescubre la escritura de la poesía, tras haberse refugiado antes en la prosa poética. Después de varios poemarios escritos, decide reunir una antología, con el nombre Del hueco al colapso, publicada a través de la plataforma Amazon. Desde el 8 de agosto de 2017 es editor jefe en Editorial Dieciséis. Actualmente sigue escribiendo poesía y cuento.

Armando Rabazo

ARMANDO RABAZO nació en Madrid y, tras estudiar periodismo y colaborar en diversos medios, ha residido sucesivamente en las ciudades de Toronto, Los Ángeles, Tokio y Marrakech. Además de trabajar en prensa se ha dedicado a la pintura y a la escritura. Es autor de las novelas Las paredes del acuario (Planeta) y Al dios de los chicos locos, así como del ensayo de motivación personal Del amor a la zeta, en colaboración con Pilar Méndez. Ustedes los muchachos es su primer libro de poesía.

María Alegre Gálvez

María Alegre Gálvez nació el 27 de noviembre de 1993 en Sevilla. Desde pequeña estuvo fuertemente ligada a la Literatura ya que mostró un inusitado interés por la lectura y la escritura durante su infancia y adolescencia.

Se graduó en Humanidades en la Universidad Pablo de Olavide en 2015 y realizó con éxito en la Universidad de Sevilla el Máster de Escritura Creativa y el Máster Universitario en Profesorado (MAES) especializado en Lengua y Literatura.

Nunca ha dejado de escribir ni de creer en el poder de las palabras. Decía Pío Baroja que “todos los que escribimos necesitamos, por una cosa o por otra, que nos absuelvan”. Y tenía razón.