Descripción
Una vez cumplidos los treinta, uno ya empieza a relativizar.
A poner en orden las prioridades, los dramas y, sobre todo, las pasiones.
He necesitado tres décadas para abrirme a mis pulsiones:
planos cenitales y travelings vertiginosos.
Blanco y negro y narrador omnisciente.
Tengo presentes mis errores, pero ya no me obsesionan.
Mi madre dice que soy su tercer mejor hijo.
A poner en orden las prioridades, los dramas y, sobre todo, las pasiones.
He necesitado tres décadas para abrirme a mis pulsiones:
planos cenitales y travelings vertiginosos.
Blanco y negro y narrador omnisciente.
Tengo presentes mis errores, pero ya no me obsesionan.
Mi madre dice que soy su tercer mejor hijo.
Plano detalle es mi segundo poemario, tras Defectos Prácticos (Ediciones En Huida, 2017).