Descripción
Cuentan los silbos del Viejo Oeste que, cuando una leyenda perece, otra crece; quizás por ello Alberto Escabias Ampuero vino al mundo en 1989, después de que Salvador Dalí perdiera el duelo ante la muerte. Aquel mismo año, Camilo José Cela se hizo con el Premio Nobel de Literatura y, mientras tanto, el Muro de Berlín fue derribado por el peso de la libertad.
Nació el poeta en Madrid, y en Alhaurín de la Torre (Málaga), y en Córdoba; fue niño, fue adolescente y fue hombre en tres ciudades hermosas y distintas que, sin embargo, robaron por igual, a mano armada, una parte absoluta de su ser. Y eso lo cambió para siempre. Vivió, jugó, cabalgó; naufragó por mares y desiertos. Se disfrazó con otros nombres, cantó versos propios y ajenos, vio cobrar vida en el teatro a los personajes que él había creado, luchó incansablemente por y para la poesía apostándose todos sus alientos.
“Cada revólver tiene su voz, y yo esa la conozco”, decía Blondie, el bueno; y es que justo eso es nuestro forajido, Alberto Escabias Ampuero: un revólver cargado de esperanza, de futuro y de palabras.
Pedro J. Plaza