Os dejamos con la reseña publicada por Tomás-Néstor Martínez Álvarez en Astorga Redacción sobre Libro de Cocina Tradicional Caníbal de Tirso Priscilo Vallecillos. Para ir al original, pincha aquí.

«A Mordiscos, a bocados: La vida, vuelta y vuelta, en su punto

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La vida salpimentada en recetas. La cocina a punto. ¿Cocinero? Con o sin estrellas michelín el Tiempo que, a su ritmo y según su humor, va cocinando hasta dorar o abrasar cuanto pasa ante él, vida cruda, vida exitosa, vida a medias… o mixtura variada; nunca va a faltar materia humana para descuartizar. Cocina caníbal de autor. “Cada mañana entramos al mundo como en una gran cocina. Y salimos sirviendo o servidos en cada uno de nuestros actos”. Emociones y sentimientos, sospechas con su desasosiego, pasiones desatadas tras la represión, creencias arraigadas en catecismo heredado e impuesto sin discusión, obsesiones arrinconadas en el subconsciente, aromas e ingredientes inmateriales que impregnan cada relato-receta que Tirso Priscilo (Motril, 1972) reúne para que el lector, invitado a la degustación o cocinero temporal, se deje sorprender en medio de un mundo acaso real aunque creado, rico en imágenes, fino e irónico, sutil y hasta lírico en momentos de despiece, provocador ágil con salidas a lo inesperado. El tempo narrativo lo irá nutriendo de infancia revivida, de edad recuperada; lo sazonará sin temor con silencios que fueron y recuperan ahora la palabra, con baches provocados por la soledad o el abandono, con frustraciones, esperas y actitudes que crean esa vida que se desliza en cada línea, en sus páginas. Y así nos presentará y conoceremos a Lola que “¿Conseguirá el papel?”; Enrique buscará consuelo sexual para su viudez; se sorprenderá Mayte con un tuit, “Los animales, coman lo que coman, no se alimentan de televisión”, y con el ambiente de los geriátricos; Luisa verá algunas tardes “el sol a media asta” repasándose en el tiempo; Honorio no deja de presumir del apellido Cartier y de abuelo “titular de la Orden de Isabel la Católica, nada más y nada menos”; difícilmente comprenderá Ariadna Cruz, adinerada y con ganas de casarse, por qué sus amigas  tenían tanta facilidad para cambiar de maridos, ¿y ella?  Y de este modo nos hace saborear el autor platos de “una cocina de matices, aromas y sutileza en el arte de descuartizar, deglutir o saborear a personas con palabras, acciones, actitudes y silencios”.

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“Demos gracias al Señor” rebosa ingenio, ironía crítica al alcance de lectores cómplices, toques líricos y poéticos, tiempo y época removida; hilarante, teatral, de opereta hispana, con calado reflexivo, ágil y de movimientos rápidos del texto “La última estación”; entreverando emociones en su jugo “Control parental” puede pillar al lector –cocinero o cocinado- desprevenido; de cine, encerrado en lo incomprendido de una vida entre baches se encuentra “El columpio del otro Paco”. Y van sucediéndose  tantos y muchos otros. Hay buena salsa en estos relatos, incluso para mojar en ella; no afecta a la dieta mental ni psicosomática.

Libro de cocina… contiene un formato triple, son tres libros; ilustración de elementos culinarios e ingredientes encabeza cada relato con aclaración en las últimas páginas; elaboración imposible de la receta y consejos útiles para sobrevivir aparecen encuadrados con su marco en la página siguiente: libro segundo; el tercero lo completa el cuerpo narrativo con personajes en su salsa. A lo largo del texto, es decir, en la cocina aparecen guiños a Subway, celebrado libro de poemas de Tirso, descuelga pensamiento para que los condimentos reaccionen entre sí. “”Mentir sitúa al hombre en la posición de un dios; mentir es una forma de construir con palabras, una manera de multiplicar la realidad, de hacerla más habitable”.

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Serio y agitador, emotivo ante la realidad deshuesada, crítico sin mordacidad, festivo pero consciente ante el canibalismo humano, Libro de cocina Tradicional Caníbal trae vientos frescos para lectores hábiles de hoy.»