Os dejamos la nota que Juana la coja preparó con motivo de la publicación de Pequeñita, de Paula R. Mederos.

«A Paula- Por Juana la coja

Pequeñita es la mano que mece la cuna vacía, las entrañas de Angélica, la poesía para adultos de Gloria, el terriblemente absurdo de Aute, la ninfómana más bella del Chivi en un affaire con Alejandra.

Pequeñita es gigante y construirá molinos. Pequeñita se muere, mi amor, Pequeñita también se muere. No sé si Aya o Anera a lo lejos.

No sabrás si el arañazo en el útero es desde dentro o desde fuera pero respirará con fuerza para que la escuches mientras duerme.

No sabrás si tiene más ganas de que mañana sea o no otro día.

Pequeñita es la gota de sangre en el párpado de una mirada fija en un hueso roto, la brutalidad policial de una pesadilla, del mal sueño desagradable y romántico. La vida es macabra y la muerte liberadora.

Pequeñita es la puerta a un jardín que esconde bajo los columpios los restos de todo lo que amaste.

Al otro lado de la valla y las hormigas está Paula.

Sabrás que Paula es la caricia delicada e implacable de una madre en la rodilla raspada de un hijo. El beso en las manos, la merienda envuelta con mimo.

Paula es el amor, el bolero que no miente, la ternura, la paciencia, el paño que absorbe sin resistencia lo que le sobra al vaso que colma.

Paula es pánico a conducir, la curiosidad que pudo y no quiso matar ningún gato, aquel tío que estando de viaje sobrevivió a Hiroshima para volver días después a casa: Nagasaki.

El corazón de Paula es un hospital que mantiene con vida a todo el que pisó un gulag o un campo de exterminio, a los que huyen de los incendios, la carne tierna atravesada por un cuchillo de hoja perenne. Cuidados paliativos para el alma.

Paula es pequeñita aterrada antes de salir a un mundo obsceno y ligero cuando partes.

Paula es la casa plagada de naturaleza viva. El crío que juega solo como un adulto.

Paula es el vestido de Asos que no quieres devolver aunque no te valga, es la percha y es el maniquí harto de inmortalidad.

Paula se muere, mi amor. Como tú, a veces, Paula también se muere.»