Os dejamos la nota que Gualberto García preparó con motivo de la publicación la 2º edición de Ha llegado la mañana. Poesía Inédita, la antología poética de Juan Manuel Flores Talavera.

«INTRODUCCIÓN

Todo empezó por una palabra desconocida que me llamó la atención una noche de octubre de 2011 por la calle Salado, Triana, Sevilla, España: arrayán palabra de órigen árabe que significa “el aromático”, también llamado mirto. Un chico tenía entre sus manos una hojita de esta planta. No conocía ni la palabra, ni el olor y me acerqué por simple curiosidad de saber lo qué era. Olía tan bien.

Fue el principio de una gran amistad que me llevó hasta aquí. Aquel chico, Manuel Sualis[1], ha sido el primer eslabón, quién me dio la idea para arrancar con la búsqueda del Poeta.

Ese fue el principio de una dulce aventura emprendida a principio de enero del año pasado.

Cuando empecé a dar los primeros pasos por las calles del barrio de Triana, no tenía mucha idea de donde me llevarían mis encuentros, mis búsquedas. Eso es lo asombroso e increíble de la vida que, como dicen algunos, es solamente un encuentro tras otro.

Empecé parando sobretodo la gente mayor preguntándole por el poeta. Muchos me llevaban a otras fuentes, a otros caminos, a otros poetas.

Recuerdo con mucho cariño un día de Febrero de 2012 cuando me crucé con Manuel por la calle Alfarería. Me contó su vida: llevaba los coches de caballos que, hasta nuestros días, llenan las calles de la capital hispalense para mostrar las bellezas de la ciudad a los turistas. Fue entrañable. Gracias a él, descubrí un pequeño monumento al principio de la calle Castilla dedicado a la soleá de Triana: unas placas de cerámica que recitan muchas de las letras de este cante.

En ese mismo momento conocí a Carmen Gutierrez Marina, una mujer de la calle Pureza, que se convirtió en punto de referencia para mí y mi vida en Sevilla. Nos hicimos amigas. Ella fue la primera vecina trianera que me ayudó a buscar al poeta.

Sin otros datos que las “habladurías” de la gente, estaba confundida y perdida. Además, no quise documentarme mucho. No quería ser influenciada por nada. Tenía claro que las cosas tenían que salir de manera espontanea. Naturalmente hubiera llegado a mi destino.

Y así me eché a la calle, siguiendo sus pasos. Buscándole.

Callejeando iba descubriendo. Y un día entré en un bar de la calle Castilla, el Canijo, y el dueño, Juan, me dijo: “Claro, el poeta Juan Manuel Flores. Juanmi su hijo vive aquí atrás. Él también escribe poesía. Cuando quieras te paso el número”.

Sevilla. Primavera 2012.

Aunque había llegado a destino y tenía bastante datos par contactar con la familia, no estaba segura y la incertidumbre me hizo esperar. Como se dice, puse en “barbecho” el asunto.

Mi trabajo cada día tomaba una forma distinta; me llevaba a sitios desconocidos, a aprendizajes nuevos.

Cuantas veces en la vida hablamos de las casualidades que nos hacen estar donde estamos, felices con lo que hemos logrado. La causalidad “disfrazada” de casualidad, que nos hace vivir las experiencias más sorprendentes y inesperadas, las que nos cambian la vida. Me he dejado llevar por mis propias sensaciones y emociones, por los eventos “casuales” y ahora soy más feliz que antes.

La plenitud que tantos anhelamos.

Ha habido un momento de grande incertidumbre, no quería seguir: me podía la responsabilidad y esto me bloqueó por completo. En cierto modo como ahora. Sacar a la luz toda una obra que, él mismo, solo quería que volara por los cielos y que no quería que se atrapara en un libro. Escribir sobre alguien que no perseguía la fama sino la sencillez absoluta en casi total anonimato.

¿Quién soy yo para hacer todo eso?

El vínculo que se creó con los familiares a lo largo de este tiempo, me ha dado la fuerza y la confianza para seguir adelante. Han confiado en mí y mi vida se han enriquecido, se ha vuelto “verdadera” desde el momento en que los versos de Juan Manuel Flores me acompañan cada día.

Además, pienso que otros, a partir de ahora, podrán disfrutar también de sus poemas y que su mensaje podrá llegar a todas las personas dispuestas a recibirlo. Mi gran esperanza es que su poesía sea luz para todos los que se acerquen a ella como lo ha sido para mí y lo es para su familia y las personas que, a lo largo de mis andanzas, siguiendo los pasos del poeta, he conocido y me han enriquecido, apoyado y empujado para ir hasta el fondo.

El entusiasmo y la alegría de cada uno de ellos al hablar de Juan Manuel Flores me iba convenciendo que estaba haciendo algo muy bonito, no solamente para mi o mi carrera, sino para mucha gente que, con su risa en la mirada, me ha hecho entender que el momento había llegado, tras muchos años de silencio.

Porque la verdad, aunque Juan Manuel Flores Talavera no es conocido por el “gran público” como poeta ha sido, y sigue siendo, un punto de referencia fundamental para muchos de los que han contribuido a que mi trabajo siguiera adelante.

Unos de los aspectos más interesantes es que iba conociendo la obra de Juan Manuel Flores a través de las voces de “su gente”.

Sin saberlo estaba haciendo realidad la voluntad primaria de Juan Manuel Flores. Voluntad que comparten también los otros poetas de la familia: su hermano y su hijo.

Así me iba explicando el hermano, Luis Flores:

“…Yo conozco su obra casi recién hecha. Lo que no dejaba por las calles lo traía a casa. A lo mejor estaban escritas en servilletas de bares y lo iba guardando en una caja. Tenía muchas cosas de cuando íbamos a Noches del Baratillo, una tertulia poética de poesía popular (…) el defendía la poesía popular y a mí me pasa igual, me gusta que la poesía salga de los libros. En los libros te aburres o te saturas (…) Poesía popular de la calle, con gente de la calle. Muy desnuda (…) sino no la puede entender todo el mundo es como una flor de plástico. Quizás él me transmitió esta idea en la convivencia. Escribir para que nadie me entienda no vale para nada. Y además él escribía para la persona que estaba en aquel momento, pasado ese momento, le daba igual lo que hacía con ella”.

Mi búsqueda y encuentro con Juan Manuel Flores nos ha llevado hasta aquí: la publicación de sus poemas por vez primera.

Quiero decir que este trabajo no existiría sin las emociones, las lágrimas, las, risas, los momentos más íntimos vividos con los familiares, algunos de sus amigos y compañeros músicos que colaboraron con él.

Es fruto de vidas compartidas. Nada más.

“Laberintos.

 A veces hace falta pasar por un auténtico laberinto para salir a la luz.

Los laberintos que transcurren a través del tiempo son lo más complicados de superar, pero son en los que, casi siempre, intervienen los dioses cuando es una causa justa, no importa el tiempo que haya transcurrido intentando salir del laberinto.

Se rumorea por Triana que se está moviendo el asunto para reivindicar la figura del poeta de Triana Juan Manuel Flores (ya era hora).

Una joven está haciendo una tesis de fin de carrera sobre Juan Manuel Flores ¿Cómo ha sucedido esto? Bueno ese es el laberinto que el tiempo forma y soluciona él mismo. Esta joven es italiana pero está aquí bailando flamenco, o sea que es bailaora y filóloga además de hablar ruso. Aquí es donde los dioses, creo, que pueden haber intervenido.

Porque ¿no sería lo más normal que con el tiempo que ha pasado se hubiera ya sacado del exilio la obra de Juanma?

La calidad de Juanma es innegable, entonces, ¿Por qué ha habido de esperar y se sigue esperando tanto tiempo?

Bueno, quizás sea porque había que hacer algo acorde con la filosofía y poesía de Juan Manuel Flores, y al final el tiempo ha querido que sea una chica con su tesis y con su ilusión y amor por la obra de Juanma, la encargada de abrir la puerta para que salga del olvido.

En fin como hoy no tengo ya mucho tiempo voy a poner una tapita que ya hice hace tiempo, pero que viene bien para hoy porque a esta tapita le puse de nombre árbol sagrado, y cuando se conozca la obra de Juanma, será como otro árbol tan grande como el que hay en la iglesia de San Jacinto”

         Gualberto García[2]18 de julio de 2012 Triana, Sevilla.

[1] Manuel Sualis es crítico y promotor de flamenco, ademas de presidente de la Asociación de Cultura Flamenca Samaruco, colaborador de varias publicaciones nacionales e internacionales de temática cultural. Ha sido director de varios programas de radio flamencos, creador e impulsor del Ciclo de Espacios singulares de Flamenco de Sevilla. Actualmente dirige el FAB’s, el primer festival dedicado a las academias de flamenco de Sevilla y coodirige la Ruta Flamenca por Triana.

[2]          Gualberto García Pérez guitarrista, director musical, amigo y compañero de Juan Manuel Flores. Todos los días en su blog publica una “tapita musical”: una  improvisación al sitar, su instrumento de hace muchos años; con sus propias ilustraciones, comentando lo que va componiendo, contando anécdotas, historias, recordando momentos de su vida artística y personal.»