Os dejamos la nota que, sobre la presentación de Hijos de la espuma del mar en Sevilla, Francisco Correal ha publicado en Diario de Sevilla. Original, aquí.
«CALLE RIOJA
Recados de Almagro y Hernán Cortés
Literatura. Un peruano que vino a Sevilla y un andaluz que fue al Perú unidos por una novela, ‘Hijos de la espuma del mar’, en La Carbonería.
FRANCISCO CORREAL | ACTUALIZADO 30.09.2015 – 10:26
Iwasaki habló primero por miedo a perder el último tren de San José de la Rinconada. Entre el público, Ramón Bocanegra, del grupo teatral La Tarasca, que llevó a escena el otro libro de Arsenio Moreno que figuraba en el puesto de venta, ‘Roldana’. Nombre de la histórica librería de Sevilla que regentó José Luis Rodríguez del Corral. Durante la presentación, era incesante la llegada de extranjeros, japoneses la mayoría, que acudían al espectáculo flamenco en el patio, presidido por un cartel de El Cabrero.
Arsenio Moreno fue alcalde de Úbeda y director del Museo de Bellas Artes de Sevilla. La historia la centra en un paisano, Alonso de Molina, que tiene calle en su ciudad natal. Se inventa un regreso a la patria chica que nunca se produjo, para reencontrarse con don Lope, un personaje de ficción muy verosímil. Pizarro, Almagro, Molina, Peralta: extremeños, manchegos, andaluces de interior, tipos sedentarios que se hicieron a la mar de lo desconocido. En el caso de Molina, hombre de frontera. No es casual, lo ha contado muchas veces Eslava Galán, que en un palmo de terreno, con seis siglos de diferencia, en Jaén se libraran las dos batallas más importantes de la historia de España, Las Navas de Tolosa, en 1212, y Bailén, en 1808. Justo en medio, primer tercio del siglo XVI, esta gesta de abril de 1531. De una España con reyes que nunca pusieron los pies en América, pero cuya contribución fue decisiva: Isabel la Católica firmó con Colón las Capitulaciones de Santa Fe en 1492; la conquista del Perú tiene lugar en la época de Carlos V, ahora protagonista de una serie televisiva; y a su hijo, Felipe II, lo llama Hugh Thomas El señor del mundo en su biografía.
Alonso de Molina viene de Úbeda a Sevilla para embarcarse. En Sevilla se hospeda en una casa de la calle Galera, conoce una ciudad de patíbulos y beaterios, de motines y picaresca, ciudad que es, dice el autor, madre de los forasteros y madrastra de los naturales. En mi modesta aportación, hablé de Carmen Balcells, la editora que se ha muerto en Barcelona en plena campaña electoral. Si ella fue la madre del boom latinoamericano cuando Barcelona era la capital literaria de España, García Márquez era amigo de Vargas Llosa e Isabel Preysler estaba casada con Julio Iglesias, aquellos cronistas que ha leído Arsenio Moreno para esta novela (Pedro Cieza de León, Bernal Díaz del Castillo, Gonzalo Fernández de Oviedo, López de Gomara, Francisco de Jerez) abrieron la trocha de este realismo mágico, aventureros y cronistas que antes fueron soldados, que filtraron la tinta de sus escritos en la sangre, sudor y lágrimas.
Los españoles descubrieron un continente habitado por el oso hormiguero, recordó Iwasaki, y dejaron que otros trajeran la papa, el tomate y el chocolate. Al menos no fueron ellos los que llevaron la guillotina, especialidad de los franceses.»

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