Os dejamos la reseña de Pulpa de limón, que ha aparecido en «El muro de los libros».

En este enlace encontrarás la reseña original.

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Pulpa de Limón, de Alvaro Romero Bernal

Pulpa de limón (Ediciones en Huida, 2015), la primera novela de Álvaro Romero Bernal, es un entretenido espejismo narrativo. Lo que comienza como una densa historia familiar se convierte en un thriller rural que nos obliga a seguir leyendo hasta la resolución del caso.
PABLO SANTIAGO CHIQUERO | 26 ABRIL 2015

Pulpa de limón (Ediciones en Huida, 2015), la primera novela del periodista y escritor Álvaro Romero Bernal, podría ser una novela más sobre la decadencia familiar, sobre el inevitable deterioro de las relaciones y los espacios familiares sometidos a la inevitable acción del tiempo y la muerte. En parte también lo es, porque la senectud y posterior muerte de Modesta, la abuela de la familia, la matriarca que ha mantenido unida a la familia durante décadas, convierten el caserón de una casa andaluza en una universo opresivo, donde los recuerdos y la ausencia hacen imposible otra cosa que no sea la soledad y la melancolía. En esta casa vive Marino, un hombre al comienzo de la madurez al que la muerte de Modesta y la huída de todos sus familiares han dejado sin más plan que ir consumiéndose poco a poco en la casa familiar, sin apenas noticias de los primos y parientes con los que compartió la infancia.

Éste es el afortunado arranque de Pulpa de limón, y tiene tanta fuerza como para sumergir al lector de cabeza en la narración y obligarlo a dejar a un lado las reticencias lógicas que producen la primera novela de un autor. Después de pocas páginas, uno se ve siguiendo las desventuras de tres primos, las del citado Marino, pero también las de sus primos, las del párroco Felipe y las de Enrique Alcócer, un niño mimado que no ha sabido cumplir con las expectativas de sus padres y ha comenzado ha ganarse la vida como detective privado. Las desfortunas de los tres, cada uno insatisfecho y fracasado a su manera, forman una atmósfera densa, que siempre remite a la casa familiar, a ese patio andaluz con limonero donde transcurrió la infancia de los tres, y donde cada uno de ellos trata de encontrar, a través del recuerdo, el origen de lo que han llegado a ser. En sus mejores páginas, en Pulpa de limón se respira una Andalucía rural decadente y opresiva, lo que emparenta la opera prima de Romero Bernal con lo mejor de la novelística andaluza, desde Valera hasta el sevillano Manuel Halcón.

Pero Pulpa de limón lo que parece que va a ser, finalmente no lo es. El autor enseña las cartas de una novela familiar, de una narración que parece apuntar al pasado, a los traumas familiares y los recuerdos encerrados en la casa solariega donde vive Marino. Pero lo que finalmente no es revelado no es una historia de “pasado”, sino un thriller rural que termina por reunir los destinos de los tres primos –y de todos los personajes a ellos asociados– para recompensarlos, mediante su resolución, con un reencuentro y una catarsis de sus fracasos y sus fantasmas. Tal vez en este cambio de género se encuentra la principal grandeza –y a veces también la debilidad– de la novela de Romero Bernal. La necesidad de encajar todas las piezas de la trama hace que, por momentos, Pulpa de limón pierda la densidad ambiental y la capacidad evocadora de las primeras páginas, pero también la convierte en una novela refrescante, que nos obliga a seguir leyendo –como en las mejores novelas detectivescas– hasta la resolución del caso. En definitiva, una buena y entretenida novela que presagia otras mejores.»